En una ciudad envuelta en neblina, hombres jóvenes aparecen muertos y castrados en las calles con versos de Alejandra Pizarnik escritos en lápiz labial junto a sus cuerpos. Una detective, una profesora universitaria y una misteriosa periodista se adentran en un caso que disuelve las fronteras entre la investigación criminal, la poesía y la obsesión.
Una mañana helada, Cristina —profesora universitaria y escritora— tropieza con el cuerpo de un hombre joven tendido en la acera. Está muerto. Está castrado. Junto a él, escrito con lápiz labial rojo sobre el pavimento, un verso de la poeta argentina Alejandra Pizarnik.
La Detective asignada al caso pronto descubre que no se trata de un hecho aislado: otros hombres han aparecido en las mismas condiciones por toda la ciudad —castrados, dispuestos como instalaciones artísticas, siempre acompañados de versos brutales. Una firma poética que convierte cada escena del crimen en un enigma textual.
Cuando una enigmática periodista de la Nota Roja se acerca a Cristina —no para hablar del caso, sino de Pizarnik—, la frontera entre testigo, sospechosa y cómplice comienza a disolverse. La periodista inicia una correspondencia unilateral con Cristina, firmándose cada vez con un nombre distinto, intercalando versos y confesiones que hacen imposible distinguir la escritura del crimen.
Mientras Valerio, asistente de la Detective, intenta darle sentido racional a los asesinatos, la investigación se transforma en algo más perturbador: un acto de lectura. Cada pista no es un indicio forense sino un fragmento literario. Cada cuerpo no es solo un cadáver sino una superficie donde alguien ha inscrito un mensaje sobre el deseo, la masculinidad y los límites del lenguaje.
La novela —y la película— nunca revela con certeza quién comete los crímenes. La pregunta no es quién lo hizo, sino qué significa leer un cuerpo, escribir la muerte, abrir la herida del sentido.
Imagen
Fotografía invernal, desaturada, que captura la niebla y la altitud de una ciudad a más de 2,000 metros sobre el nivel del mar. Encuadres que tratan los cuerpos y los textos con la misma distancia clínica. La cámara como instrumento forense y poético a la vez.
Estructura narrativa
Múltiples voces en primera persona —la informante, la detective, la periodista, Valerio— construyen un relato polifónico donde cada perspectiva añade capas de sospecha. La fragmentación de la novela se traduce en un montaje que fractura la linealidad sin perder tensión.
Sonido y texto
Los versos de Pizarnik no solo aparecen escritos en pantalla sino que se escuchan como presencias fantasmales. El diseño sonoro trabaja con la idea de la castración lingüística: frases cortadas, silencios abruptos, ecos que no se completan.
Anti-policial
No es un whodunit. Es un thriller existencial donde la investigación fracasa deliberadamente. La película confía en su audiencia para habitar la ambigüedad y encontrar en la ausencia de respuestas una experiencia más perturbadora que cualquier revelación.
Zodiac
La obsesión con un caso sin resolución. La investigación como espiral que consume a sus protagonistas.
Under the Skin
Lo extraño habitando lo cotidiano. Cuerpos como territorio de sentido. Atmósfera como narrativa.
Memoria
El tiempo suspendido. La altitud como estado mental. El sonido como herida en el silencio.
El Club
La violencia institucional y la culpa. Personajes encerrados en sus propios relatos. Frialdad moral.
Alejandro Gerber Bicecci
Egresado con Mención Honorífica de la Licenciatura en Cinematografía por el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). También cursó Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, formación dual que lo posiciona de manera única para adaptar un material donde cine y literatura se funden.
Su filmografía ha explorado consistentemente la fractura social, la violencia estructural y los personajes atrapados entre mundos —temáticas que resuenan profundamente con el universo de La muerte me da.
- 2024 Arillo de hombre muerto Prot. Adriana Paz, Noé Hernández
- 2014 Viento Aparte Road movie · México dividido
- 2009 Vaho Ópera prima · Inspirada en el Popol Vuh
Becario del Programa de Estímulo a Creadores de IMCINE (6 ocasiones). Ganador del Taller de Guiones “Alejandro Galindo” impartido por Vicente Leñero. Residencia de la Fundación Proa (Buenos Aires).
Datos de la obra
Festivales
Material con perfil natural para Cannes (Un Certain Regard), Venecia (Horizontes), Toronto, San Sebastián y Berlín. El pedigrí literario de Rivera Garza (Pulitzer 2024) suma visibilidad internacional.
Audiencia
Público de cine de autor y thriller sofisticado. La inversión de género —hombres como víctimas, poesía como arma— ofrece un ángulo único en la conversación global sobre violencia y cuerpo.
Coproducción
Potencial de coproducción México-Argentina por el eje Rivera Garza / Pizarnik. Elegible para fondos EFICINE, FOCINE, IMCINE, Ibermedia y fondos europeos de coproducción.
La Informante (Cristina)
Profesora universitaria y escritora. Encuentra el primer cuerpo. Se convierte en testigo involuntaria y nodo central de la investigación. Su voz oscila entre la descripción clínica y la fascinación perturbada.
La Detective
Mujer pragmática que intenta imponer lógica forense a un caso que la desborda. Sus certezas se erosionan con cada nuevo cadáver y cada nuevo poema.
La Periodista de la Nota Roja
Figura espectral que se acerca a Cristina no para cubrir el caso sino para hablar de Pizarnik. Firma sus mensajes con nombres distintos. Es la principal sospechosa y la voz más enigmática.
Valerio
Asistente de la Detective. Única voz masculina sostenida en el relato. Su presencia ofrece un contrapunto racional que gradualmente se desmorona ante lo inexplicable.
Alejandra Pizarnik
No aparece como personaje, pero su presencia poética lo impregna todo: sus versos son el arma, la pista, la obsesión y el hilo invisible que conecta cada muerte.